sábado, 25 de octubre de 2014

Lactancia con pezoneras. Mi experiencia

Como ya confesé en los posts anteriores, salí del hospital con pezoneras por la dificultad de enganche que tenía Piña. Ahora tiene seis meses y apenas las uso. Nunca antes de ser mamá se me habría ocurrido pensar que la forma o tamaño del pezón pudieran tener importancia a la hora de dar de comer a mi hija. Ahora lo veo claro, pero la película que yo tenía durante el embarazo en mi cabeza era bien sencilla: el peque se acerca todo feliz a la teta, se engancha, come, y cuando está lleno se retira y a dormir... ¡Cuanta ignorancia!


El pezón puede tener características que se lo pongan difícil al bebé, en mi caso la base del pezón es bastante ancha y a Piña le era imposible coger pezón y areola. Por eso, durante los dos primeros días solo podía chupetear y no lograba engancharse correctamente. Lo mejor que conseguíamos era que cogiera la punta del pezón, además con mucha fuerza, y que yo viera las estrellas... Hay pezoneras de varias marcas, yo he usado siempre de la marca Medela. Son de silicona, vienen dos en una cajita de plástico amarilla muy práctica para llevar en el bolso. Valen 9-12 euros según la farmacia. Tienen una hoja de instrucciones tan grande como si fueras a operarte de corazón, pero no hay nada más fácil: lavar y colocar sobre el pezón. Lo ideal es que las alas queden bien pegadas a la areola para estar más cómodos, y aunque recomiendan lavarlas con agua para que se adhieran mejor, en mi experiencia esto se consigue solo con un buen lametón (he comprobado que no soy la única que lo hace eh!). 



Una cosa importante es que las pezoneras tienen talla! Dios, si yo ni siquiera me aclaro con mi talla de sujetador... Hay S (16 mm diámetro), M (20 mm) y L (24 mm). A mi chico lo mandamos a comprar a la farmacia sin tener ni idea (qué santo) y simplemente le dieron una S. Hasta unos días después de que me dieran el alta y fuera a una reunión de Lactard no supe que me iban un poco pequeñas. Con la M estamos genial. 

Por supuesto la lactancia con pezoneras tiene varios inconvenientes. El más evidente es que se pierde gran parte del contacto directo del bebé con el pecho, lo cual parece que estimula con menor eficacia la producción de leche además de restarle “intimidad” al momento. Pueden resultar incómodas en algunas tomas en las que, sin saber por qué, se despegan a menudo, incluso Piña las ha ido arrastrando y se ha puesto a intentar sacar leche a 10 cm del pezón... Tienes que recordar llevar siempre alguna cuando sales a la calle por si acaso. Y probablemente las tomas se hacen algo más largas y con un poco de aire añadido, porque el pezón no llega muchas veces a la punta de la pezonera, con lo que queda un pequeño hueco vacío. Esto puedes solucionarlo apretando el pecho para llenarlo de leche, aunque a mí al principio me costaba un montón. 

Para nosotras las pezoneras han sido muy útiles y les cogimos rápidamente el truco. Compré tres cajas para tener alguna en todos los sitios donde daba el pecho. En las primeras semanas, cuando Piña comía tantas veces por la noche, me las dejaba puestas para no encender la luz y espabilarnos demasiado. A partir de los cuatro meses pude retirarlas muy lentamente. En teoría, una vez que ella se hace más experta y va creciendo su boquita, podrá tomar el pecho sin esa ayuda, pero la verdad es que ha costado tiempo que cogiera bien el pecho sin pezonera. He leido que se puede cortar la punta poco a poco para hacerlo más progresivo, pero la que yo recorté nunca quiso cogerla. Simplemente con el tiempo, cuando ya me veía necesitándolas toda la lactancia, me di cuenta una noche de que se había caído por la cama y ninguna de las dos nos enteramos. A partir de ese momento, probé a quitarla algun rato de la toma, y en este momento prácticamente no las uso. 

Y vosotras, ¿necesitáis pezoneras? ¿Cuándo y cómo pudisteis quitarlas? Un beso y hasta pronto!

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